Con el objetivo general de ir desarrollando la visión crítica en nuestro alumnado, hemos realizado una actividad muy interesante (para bachillerato). Se trata de anunciar una conferencia sobre cambio climático (puede ser otro tema).
En primer lugar apareció un supuesto conferenciante. Se presentó y comenzó a dirigir una dinámica de grupo en el que los alumnos se movían, realizaban un juego de Pedagogía de la Expresión que aprendimos con Jule García y Koldo Vio (http://koldovio.blogspot.com/), de los cuales recomendamos el libro "El humor en el aula (y fuera de ella)" (http://www.espaciologopedico.com/tienda/detalle.php?Id_articulo=6159). Nos llevó a dialogar sobre si nos dejamos llevar o no por los demás.
En ese momento, interrumpiendo el final del juego, entró en el aula una segunda persona. Se presentó: era el conferenciante que había venido a hablar del cambio climático. Pidió a los alumnos que se sentaran (que obedecieron con una sumisión sorprendente) y comenzó un power point sobre el cambio climático, explicó la primera diapositiva.
En cuanto estaba acabando la explicación de la primera diapositiva, entró en el aula otra supuesta conferenciante. Ignorando de nuevo lo que allí sucedía, se presentó casi con las mismas palabras que el anterior conferenciante y de nuevo comenzó con una diapositiva muy similar. El alumnado de nuevo aceptó la situación, pero esta vez ya se oyeron algunos "esto es teatro" y así. El anterior conferenciante (como habían hecho antes el primero y los profes) se sentó también sin rechistar y con cara de no entender qué pasaba.
Las dos diapositivas eran muy similares, partían del mismo problema: "si queremos detener el cambio climático, hay que ver qué actividades humanas emiten más gases de efecto invernadero (GEI) y actuar allí". Lo que pasaba es que si el primero presentó unos porcentajes más bien conocidos:
- un 30% de GEI salen del trasnporte
- un % de la producción de energía
- un % de los usos domésticos
- etc.,
la segunda ponente planteó un repartimiento de GEI muy distinto:
- 50% de los GEI surgen del sistema alimentario gobal.
No vamos aquí a explicar el tema, sólo la dinámica. Pero como ejemplo, y para que se entienda, queremos explicar que el discurso del primer conferenciante era parecido al de Al Gore, el discurso más conocido y dominante en Copenhague y muchos otros foros. La segunda planteaba un discurso propio de la soberanía alimentaria, mucho menos conocido. Los dos planteamientos son correctos, aunque parezcan contradictorios: una parte del % emitido por el transporte en el primer planteamiento corresponde a una parte del 50% del segundo planteamiento.
El primer "conferenciante", una vez la tercera hubo acabado, se levantó y sacó un mando a distancia que tenía en el bolsillo, apuntó hacia la conferenciante y dijo: "¡pausa!" y la detuvo. La sentó en una silla y se dirigió hacia el alumnado, que la verdad estaban atónitos. Les preguntó qué pasaba ahí, qué dos planteamientos eran esos, qué diferencia había entre los dos conferenciantes. Aclaró las dudas sobre las dos primeras diapositivas y les preguntó si les parecía bien que pusiera en marcha al segundo conferenciante de nuevo para ver cómo seguía. Le apuntó con el mando a distancia y dijo: "play".
El segundo conferenciante se levantó y como si nada hubiera pasado desde la explicación de su primera diapositiva, continuó su discurso. En su segunda diapositiva planteó qué soluciones proponía dados esos porcentajes.
En cuanto acabó, el primero le "apagó" y "encendió" a la tercera, para que siguiera, que igualmente obviando lo que pasaba de extraño (de surrealista), continuó con su propio discurso.
Así continuó la dinámica. Después de que el segundo y la tercera conferenciante hubieran explicado su diapositiva, el primero preguntaba a los alumnos qué pistas nuevas tenían sobre lo que cada uno explicaba, y daba paso al siguiente par de diapositivas.
La conferencia doble constaba de cuatro diapositivas. En sus respectivos discursos, los dos ecologistas se contradecían en algunos puntos, debido a la diferencia entre los dos planteamientos. El alumnado iba intentando entender esas diferencias.
Los alumnos sólo habían oído hablar como el segundo ecologista, no habían oído nunca el discurso de la tercera, como la gran mayoría de población y de profesorado. Como mucho se ha oído a la legión de "primos de Rajoy" que explican que el cambio climático es mentira. Así que, de manera simultánea, conocían un nuevo planteamiento, que es más radical, más antisistema y complejo, y se planteaban críticamente el discurso tecno-optimista habitual. Ello no llevó nunca a adscribirse automáticamente al discurso de la soberanía alimentaria, sino que el espíritu crítico se puso en marcha y realmente las opiniones fueron ganando riqueza y complejidad.
En cuanto hubieron acabado los discursos, el primer conferenciante preguntó al alumnado sus opiniones sobre cada cual. Puso a los otros conferenciantes en dos extremos de la habitación y pidió al alumnado que se colocaran cercanos a quien creyeran que les representaba mejor su manera de ver las cosas y más lejanos de quien expresara ideas con las que estaban menos de acuerdo. Debían defender un poco su postura y así se movilizaron y debatieron activamente.
Finalmente, se habló de por qué cada uno de los conferenciantes tenía las ideas que tenía, y se procedió a sacar de las mochilas que llevaban en sus espaldas una serie de libros, película, revistas y otros objetos que se correspondían con sus maneras de ver. El chico tecno-optimista tenía revistas como "Tecnología Ambiental", "Tecnoambiente", "Scientific American", el libro de Al Gore, etc. La chica soberanista alimentaria llevaba la revista Ecología Política, libros de Vandana Shiva, etc.
El debate en esta dinámica ha sido sensiblemente más interesante, rico y crítico que en otras dinámicas sobre el cambio climático que hemos realizado. Una dinámica similar se puede intentar en muchos otros temas, como por ejemplo:
- los piratas que secuestran pescadores en el cuerno de África
- el sistema de gestión de residuos, confrontando el modelo del contenedor amarillo con el "Residuo Mínimo" (puedes consultar aquí)
- el comercio justo
- etc.
No nos planteamos debates entre escépticos o no a temas socioambientales, sino entre diferentes versiones de estos temas, en líneas más oficiales, tecnológicas y "establishment" o en líneas más alternativas, críticas y de transformación del sistema político y económico.
El alumnado realiza el doble esfuerzo de recibir mensajes por un lado y de cuestionar cada aspecto de los mismos. Por ello sus pensamiento está más activo que en otras ocasiones, y su sistema de valores entra en juego. Nos ha parecido advertir que los alumnos que habitualmente son más "anti-sistema", no en el sentido político, sino en el sentido en que son menos "buenos alumnos", reaccionan más y aportan mucho, mientras que los habitualmente más participativos se quedaban más callados. Al profesorado nos pone a prueba bastante, debido a que solemos querer controlar bien el debate para que "acabe bien", y la dinámica es bastante desafiante.
Esperemos que os sea útil.
En ese momento, interrumpiendo el final del juego, entró en el aula una segunda persona. Se presentó: era el conferenciante que había venido a hablar del cambio climático. Pidió a los alumnos que se sentaran (que obedecieron con una sumisión sorprendente) y comenzó un power point sobre el cambio climático, explicó la primera diapositiva.
En cuanto estaba acabando la explicación de la primera diapositiva, entró en el aula otra supuesta conferenciante. Ignorando de nuevo lo que allí sucedía, se presentó casi con las mismas palabras que el anterior conferenciante y de nuevo comenzó con una diapositiva muy similar. El alumnado de nuevo aceptó la situación, pero esta vez ya se oyeron algunos "esto es teatro" y así. El anterior conferenciante (como habían hecho antes el primero y los profes) se sentó también sin rechistar y con cara de no entender qué pasaba.
Las dos diapositivas eran muy similares, partían del mismo problema: "si queremos detener el cambio climático, hay que ver qué actividades humanas emiten más gases de efecto invernadero (GEI) y actuar allí". Lo que pasaba es que si el primero presentó unos porcentajes más bien conocidos:
- un 30% de GEI salen del trasnporte
- un % de la producción de energía
- un % de los usos domésticos
- etc.,
la segunda ponente planteó un repartimiento de GEI muy distinto:
- 50% de los GEI surgen del sistema alimentario gobal.
No vamos aquí a explicar el tema, sólo la dinámica. Pero como ejemplo, y para que se entienda, queremos explicar que el discurso del primer conferenciante era parecido al de Al Gore, el discurso más conocido y dominante en Copenhague y muchos otros foros. La segunda planteaba un discurso propio de la soberanía alimentaria, mucho menos conocido. Los dos planteamientos son correctos, aunque parezcan contradictorios: una parte del % emitido por el transporte en el primer planteamiento corresponde a una parte del 50% del segundo planteamiento.
El primer "conferenciante", una vez la tercera hubo acabado, se levantó y sacó un mando a distancia que tenía en el bolsillo, apuntó hacia la conferenciante y dijo: "¡pausa!" y la detuvo. La sentó en una silla y se dirigió hacia el alumnado, que la verdad estaban atónitos. Les preguntó qué pasaba ahí, qué dos planteamientos eran esos, qué diferencia había entre los dos conferenciantes. Aclaró las dudas sobre las dos primeras diapositivas y les preguntó si les parecía bien que pusiera en marcha al segundo conferenciante de nuevo para ver cómo seguía. Le apuntó con el mando a distancia y dijo: "play".
El segundo conferenciante se levantó y como si nada hubiera pasado desde la explicación de su primera diapositiva, continuó su discurso. En su segunda diapositiva planteó qué soluciones proponía dados esos porcentajes.
En cuanto acabó, el primero le "apagó" y "encendió" a la tercera, para que siguiera, que igualmente obviando lo que pasaba de extraño (de surrealista), continuó con su propio discurso.
Así continuó la dinámica. Después de que el segundo y la tercera conferenciante hubieran explicado su diapositiva, el primero preguntaba a los alumnos qué pistas nuevas tenían sobre lo que cada uno explicaba, y daba paso al siguiente par de diapositivas.
La conferencia doble constaba de cuatro diapositivas. En sus respectivos discursos, los dos ecologistas se contradecían en algunos puntos, debido a la diferencia entre los dos planteamientos. El alumnado iba intentando entender esas diferencias.
Los alumnos sólo habían oído hablar como el segundo ecologista, no habían oído nunca el discurso de la tercera, como la gran mayoría de población y de profesorado. Como mucho se ha oído a la legión de "primos de Rajoy" que explican que el cambio climático es mentira. Así que, de manera simultánea, conocían un nuevo planteamiento, que es más radical, más antisistema y complejo, y se planteaban críticamente el discurso tecno-optimista habitual. Ello no llevó nunca a adscribirse automáticamente al discurso de la soberanía alimentaria, sino que el espíritu crítico se puso en marcha y realmente las opiniones fueron ganando riqueza y complejidad.
En cuanto hubieron acabado los discursos, el primer conferenciante preguntó al alumnado sus opiniones sobre cada cual. Puso a los otros conferenciantes en dos extremos de la habitación y pidió al alumnado que se colocaran cercanos a quien creyeran que les representaba mejor su manera de ver las cosas y más lejanos de quien expresara ideas con las que estaban menos de acuerdo. Debían defender un poco su postura y así se movilizaron y debatieron activamente.
Finalmente, se habló de por qué cada uno de los conferenciantes tenía las ideas que tenía, y se procedió a sacar de las mochilas que llevaban en sus espaldas una serie de libros, película, revistas y otros objetos que se correspondían con sus maneras de ver. El chico tecno-optimista tenía revistas como "Tecnología Ambiental", "Tecnoambiente", "Scientific American", el libro de Al Gore, etc. La chica soberanista alimentaria llevaba la revista Ecología Política, libros de Vandana Shiva, etc.
El debate en esta dinámica ha sido sensiblemente más interesante, rico y crítico que en otras dinámicas sobre el cambio climático que hemos realizado. Una dinámica similar se puede intentar en muchos otros temas, como por ejemplo:
- los piratas que secuestran pescadores en el cuerno de África
- el sistema de gestión de residuos, confrontando el modelo del contenedor amarillo con el "Residuo Mínimo" (puedes consultar aquí)
- el comercio justo
- etc.
No nos planteamos debates entre escépticos o no a temas socioambientales, sino entre diferentes versiones de estos temas, en líneas más oficiales, tecnológicas y "establishment" o en líneas más alternativas, críticas y de transformación del sistema político y económico.
El alumnado realiza el doble esfuerzo de recibir mensajes por un lado y de cuestionar cada aspecto de los mismos. Por ello sus pensamiento está más activo que en otras ocasiones, y su sistema de valores entra en juego. Nos ha parecido advertir que los alumnos que habitualmente son más "anti-sistema", no en el sentido político, sino en el sentido en que son menos "buenos alumnos", reaccionan más y aportan mucho, mientras que los habitualmente más participativos se quedaban más callados. Al profesorado nos pone a prueba bastante, debido a que solemos querer controlar bien el debate para que "acabe bien", y la dinámica es bastante desafiante.
Esperemos que os sea útil.